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martes, 17 de octubre de 2017

La ONU debe hacer Declaración de ilegalidad de la pobreza por injusta e inhumana

El escandaloso aumento de los niveles de pobreza en el mundo ha suscitado movimientos para erradicar esta llaga de la humanidad.
En 2002 Kofi Annan, Secretario General de la ONU, declaraba con firmeza: “No es posible que la comunidad internacional tolere que prácticamente la mitad de la humanidad tenga que subsistir con dos dólares diarios o menos en un mundo con una riqueza sin precedentes”. Los datos son estremecedores.
OXFAM, ONG especializada en estudiar niveles de desigualdad en el mundo, presentó en enero sus resultados, cada vez más aterradores. Uno de los puntos clave será analizar los datos y medios eficaces para evitar la explosión demográfica y luchar contra ella como el arma más letal de destrucción masiva.
El sentido más profundo e imprescindible de esa Declaración de la ilegitimidad de la pobreza es poder crear en las distintas instituciones, países, municipios, en las calles de las ciudades, en escuelas, movilizaciones para identificar a las personas sea en situación de pobreza extrema o simplemente de pobreza, que sobreviven con poco más de dos dólares diarios y con acceso limitado a la infraestructura, vivienda, escuela y otros servicios mínimos humanitarios. Y organizar acciones solidarias que los ayuden a salir de esta urgencia, con la participación de ellos mismos.
Es urgente movilizar a la ciudadanía de todos los países para buscar proyectos eficaces para erradicar esa plaga que anula todos los derechos y posibilidades de una vida digna no sólo para los más pobres sino para el resto de una humanidad cada vez más interconectada. Oxfam, reveló que 8 personas con nombres y datos contrastados poseen una riqueza equivalente a la de tres mil seiscientos millones de personas. Es decir, cerca de la mitad de la humanidad vive en situación de penuria, al lado de la más degradante y ofensiva riqueza.
Si leemos afectivamente tales datos, denuncia Boff, nos damos cuenta del océano de sufrimiento, de enfermedades, de muerte de niños o de muerte de millones de adultos, estrictamente a consecuencia del hambre. ¿Dónde ha ido a parar la solidaridad mínima? ¿No somos crueles y sin misericordia con nuestros semejantes, ante aquellos que son humanos como nosotros, que desean un mínimo de alimentación saludable como nosotros? Se les remueven las entrañas viendo a sus hijos e hijas que no pueden dormir porque tienen hambre, y ellos mismos subsistiendo con restos de comida recogidos en los grandes basureros de las ciudades, o recibidos de la caridad de la gente y de algunas instituciones que les ofrecen algo que les permite sobrevivir.
La pobreza generadora de hambre es asesina, una de las formas más violentas de humillar a las personas, arruinarles el cuerpo y herirles el alma. El hambre puede llevar al delirio, a la desesperación y a la violencia. Aquí cabe recordar la doctrina antigua: “la extrema necesidad no conoce ley y el robo en función de la supervivencia no puede ser considerado crimen, porque la vida vale más que cualquier otro bien material”. Y en la actualidad el hambre es sistémica. Thomas Piketty, autor de El Capitalismo en el siglo XXI, mostró como está presente y escondida en Estados Unidos: 50 millones de pobres. En los últimos 30 años la renta de los más pobres permaneció inalterada mientras que en el 1% más rico creció 300%. Y concluye Piketty: “Si no se hace nada para superar esta desigualdad, podrá desintegrar toda la sociedad. Aumentará la criminalidad y la inseguridad. Las personas vivirán con más miedo que esperanza”.
Costaron muchos años de esfuerzos abolir la esclavitud, como el racismo, la discriminación de la mujer en muchos países, la opresión de monarquías hereditarias y de religiones impuestas, reconocer las libertades fundamentales para todos los seres a la vida, a la libertad de conciencia y de toma de decisiones, a vivir con dignidad, los derechos de las parejas y uniones de personas del mismo sexo, el divorcio, las parejas de hecho con independencia de injerencias religiosas por respetables que sean para sus adeptos pero sin derecho alguno a imponerlas al resto de la humanidad que ya ha avanzado en el reconocimiento de su derecho a una vida y a una muerte dignas, así como al respeto, cooperación y ayuda en la conservación del medio ambiente. ¿Para cuándo la abolición del hambre, de la ignorancia, de los desahucios, de la plaga del desempleo forzado por intereses, de la falta de atención médica a todos los seres con independencia de su origen, condición, circunstancias, de la injusta e imperdonable falta de la atención debida a las personas mayores y dependientes? Vale la pena vivir, luchar y rebelarse en esta lucha por la dignidad de todas las personas y la conservación del medio en el que vivimos, nos movemos y somos.
José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

El Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) es un servicio de información gratuito de la ONG Solidarios para el Desarrollo a los medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil en América Latina, EE.UU. y España. El CCS parte de la necesidad fundamental de integrar la información al desarrollo y la comunicación como elemento de cooperación y está integrado por periodistas, economistas y profesores de universidad expertos en pobreza, educación, salud, ecología, derechos humanos, política internacional, etc. Los artículos pueden reproducirse libremente citando la fuente. Las opiniones de los artículos enviados no reflejan necesariamente las del CCS y son responsabilidad de los autores.

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lunes, 11 de septiembre de 2017

La Nef et la transition énergétique

Le secteur de l’écologie est, de loin, le plus financé par la Nef et les projets liés aux énergies renouvelables y tiennent une place prépondérante, représentant plus du tiers des prêts débloqués par la Nef en 2016 (soit près de 12M€). Depuis sa création en 1988, la Nef met son expertise au profit des acteurs de la transition énergétique et accompagne les développeurs, installateurs et utilisateurs (sociétés de production ou collectivités locales) de centrales de production d’énergie électrique et thermique d’origine renouvelable : éolien, photovoltaïque, biomasse, hydroélectricité.

En 2017, la Nef renforce son action. Elle propose aujourd’hui une offre de financements complète et un accompagnement sur mesure, adapté aux besoins des porteurs de projets d’EnR. Son expertise interne lui permet de ne pas recourir à des audits externes. Deux chargés de crédit, dédiés au financement des EnR, effectuent ainsi une étude au plus juste de chaque projet, afin d’optimiser les plans de financement et la gestion de trésorerie. Ils proposent des solutions et des garanties adaptées aux différents besoins (installation, post-financement, rachat) et aux montants sollicités.

Si la Nef finance les projets de production d’énergie verte, elle n’en oublie pas pour autant un pilier majeur de la transition énergétique : les économies d’énergie. Ainsi, la Nef finance également des projets spécialisés dans les bâtiments à basse consommation, l’isolation, etc. (bureaux d’études comme Enertech, par exemple).

lunes, 21 de agosto de 2017

Fábricas de sudor y explotación laboral

Un consumo responsable debe tener en cuenta que muchos productos proceden de “fábricas de sudor”, y que no se puede permanecer indiferente. No más excusas ni campañas publicitarias que oculten sus excesos.
Los esfuerzos entre organizaciones humanitarias del norte y del sur han conseguido que algunas empresas adopten códigos éticos que mejoren las condiciones de trabajo y frenen los abusos de las multinacionales contra sus trabajadores en los países empobrecidos, cuyas legislaciones no protegen a los asalariados.  La batalla por los derechos laborales se ha trasladado al escenario de la comunicación y la denuncia social, donde las grandes multinacionales son más vulnerables.
La lucha contra la explotación laboral globalizada comenzó en los años ochenta, cuando las ONG y los sindicatos se movilizaron a través de denuncias públicas que afectaban a la imagen corporativa de las empresas y ponían en tela de juicio su legitimidad ética. Las empresas del norte habían trasladado buena parte de sus actividades al sur donde las legislaciones eran permisivas y los salarios muy bajos. Pero nuestra sociedad ha contemplado sus acciones: salarios rastreros, condiciones infrahumanas, agresiones verbales y físicas, y situaciones de confinamiento. Hace años que Nike aceptó, pero parece que no se ha respetado siempre, un código de conducta después de una virulenta campaña desatada por sus desmanes en Indonesia, China, y Tailandia. Estudiantes contra las Fábricas de Sudor (Students against Sweatshops), una asociación universitaria estadounidense, obligó a la multinacional a publicar parte de la ubicación de sus subcontratas. Aún así, la opacidad ha sido una constante.
En el Reino Unidos cinco grandes empresas textiles -como Marks & Spencer y C&A- asumieron sus respectivos códigos éticos después de tres años de presiones por parte de los consumidores y la coordinación de la ONG Oxfam.
La empresa suiza Migros, dedicada a la distribución de productos, remitió una carta a sus proveedores de Almería (España) para advertirles de que si no mejoraban sus condiciones laborales dejarían de trabajar con ellos. En la misma carta se explicaba que esta medida respondía a las peticiones de clientes que se negaban a consumir alimentos sin garantías sociales.
En 1998 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) enumeró las empresas que habían redactado códigos éticos, el 90% pertenecientes a países del norte. Este éxito debe ser matizado y sopesado: sólo el 15% de los códigos mencionan la libertad de asociación y sólo el 25% se comprometen a no recurrir al trabajo forzado. Su aplicación es todavía una asignatura pendiente.
Algunas multinacionales dicen no creer que la equivocación resida en las malas condiciones laborales o de contratación que imponen en el sur, sino en una mala gestión de su comunicación. Una “eficaz” campaña de Nike puede eclipsar la (pésima) situación laboral de 500.000 trabajadores.
Parece que ha llegado la hora de revisar esos compromisos, muchos de ellos abandonados o tergiversados, porque la corrupción ha adoptado diversas formas financieras y servirse de paraísos fiscales, porque padecen millones de trabajadores de países del Sur mientras el glamour y los premios siguen amparando a sus explotadores.
Todavía persiste una mentalidad empresarial que no tiene en cuenta lo establecido por la OIT. Un anuncio en un periódico expresaba lo que muchos piensan: “estimado empresario, si tienes problemas con tu negocio, si no puedes pagar mano de obra, tenemos la solución, países del Este, un trabajador cobra 50 dólares al mes. Trasladamos sus máquinas allí”. En algunos casos, los gobiernos locales se “acomodan” a las exigencias de las multinacionales. En otros casos, temen el impacto económico que supondría el traslado de la empresa. Y es que algunas corporaciones tienen poder para hacer y deshacer a su voluntad.
Uno de los informes sobre Nike en diversos países de Asia, realizado sobre más de 5.000 trabajadores, confirmó que se habían producido abusos como salarios bajos, trato abusivo y horas excesivas de trabajo. Algunas empresas de Occidente establecidas en países asiáticos disponen de guardias de seguridad privada que fueron contratados para vigilar el “ambiente laboral”.
La presión social no debe limitarse a que las grandes empresas trasladen la ubicación de su expolio. Esta influencia debe redistribuirse, de forma que obligue a las subcontratas a que adopten cambios y a que los países reconozcan estas nuevas condiciones. Todo esto debe ser recordado por el comprador cada vez que se acerca a una tienda. No podemos permanecer como los europeos hasta hace 5 siglos, cuando pensaban que la seda era un fruto que se obtenía de los árboles. Un consumo responsable debe tener en cuenta que muchos productos proceden de “fábricas de sudor”, y que no se puede permanecer indiferente. Que protejan los derechos de los trabajadores, y que aporten desarrollo y bienestar en lugar explotación y miseria. No más excusas ni campañas publicitarias que oculten sus excesos.
Carlos S. Velasco

http://ccs.org.es/ 
El Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) es un servicio de información gratuito de la ONG Solidarios para el Desarrollo a los medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil en América Latina, EE.UU. y España. El CCS parte de la necesidad fundamental de integrar la información al desarrollo y la comunicación como elemento de cooperación y está integrado por periodistas, economistas y profesores de universidad expertos en pobreza, educación, salud, ecología, derechos humanos, política internacional, etc. Los artículos pueden reproducirse libremente citando la fuente. Las opiniones de los artículos enviados no reflejan necesariamente las del CCS y son responsabilidad de los autores.

jueves, 20 de julio de 2017

Consumir por encima de nuestras necesidades

En los últimos años la sociedad civil ha ejercido un importante papel en la concienciación. Gracias al activismo de muchas organizaciones y grupos ecologistas, el debate ha llegado al Parlamento Europeo, para que se elabore una legislación que reduzca la pérdida de alimentos.
El volumen de alimentos que se desperdician cada año son mil trescientos millones de toneladas, lo que equivale a casi un tercio de la producción mundial, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO). Mientras, ochocientos millones de personas pasan hambre en el mundo. El derroche de alimentos no sólo es una injusticia que denota una falta de empatía con aquellos países sin recursos, también supone un importante daño al medio ambiente, ya que se generan más de tres mil millones de toneladas de gases contaminantes.
Los países industrializados son los que más alimentos derrochan. Los excedentes que no se comercializan acaban casi siempre en vertederos, pocos se destinan a aquellos que más lo necesitan y sólo un pequeño porcentaje se utiliza como abono para hacer compost.
En los últimos años la sociedad civil ha ejercido un importante papel en la concienciación. Gracias al activismo de muchas organizaciones y grupos ecologistas, el debate ha llegado al Parlamento Europeo, para que se elabore una legislación que reduzca la pérdida de alimentos. Francia es el primer país que ha prohibido por ley que los supermercados tiren comida, obligados a donar lo sobrante a las Ong’s y bancos de alimentos; si no lo hacen, se exponen a multas económicas e incluso a cárcel.
La disposición de Francia contrasta con una falta de voluntad política por parte de la Unión Europea. Y es que, gracias a los grupos liberales, populares y socialdemócratas, las iniciativas legislativas quedan en meras recomendaciones, sin capacidad para exigir a los países miembros la adopción de medidas concretas. Grupos de izquierdas y organizaciones de consumidores recriminan a la UE un desinterés y un abandono de sus funciones, cuando el 20% de la producción de se pierde y el 10% de la población europea tiene dificultades para acceder a alimentos.
La propia FAO señala que el máximo responsable es el actual modelo de producción masiva que excede a la demanda. Los supermercados tiran los alimentos que no tienen una apariencia perfecta, e incluso exponen productos que no se van a consumir, por el hecho de que una estantería llena vende más. Es cierto que todos podemos poner de nuestra parte para evitar que “cada hogar europeo arroje a la basura entre 300 y 400 euros de comida al año”, como denuncia Manuel Bruscas, activista y promotor de la campaña ‘Stop al desperdicio de comida en Europa’; pero no se puede equiparar la responsabilidad de la ciudadanía con la de las cadenas de distribución. “Debemos buscar alternativas de consumo más justas y saludables para el planeta. Pero cuidado, el sistema juega a colocar las responsabilidades en las espaldas de los individuos, cuando hablamos de un problema político y social de dimensiones globales”, afirma la periodista y escritora, Nazaret Castro.
Lo que se esconde detrás del desperdicio es el consumismo exagerado que impone el modelo capitalista, donde no se produce en base a las necesidades, sino por la búsqueda del máximo beneficio, sin preocuparse por el medio ambiente ni por las personas. Obligar a las empresas del sector a que destinen el excedente para aquellos que no tienen es un primer paso, pero no es ni mucho menos la solución. El hambre no se combate con caridad, sino con políticas que reduzcan la pobreza y posibiliten a todo el mundo el derecho al acceso a los alimentos.
José María Gómez Vallejo

http://ccs.org.es/ 

El Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) es un servicio de información gratuito de la ONG Solidarios para el Desarrollo a los medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil en América Latina, EE.UU. y España. El CCS parte de la necesidad fundamental de integrar la información al desarrollo y la comunicación como elemento de cooperación y está integrado por periodistas, economistas y profesores de universidad expertos en pobreza, educación, salud, ecología, derechos humanos, política internacional, etc. Los artículos pueden reproducirse libremente citando la fuente. Las opiniones de los artículos enviados no reflejan necesariamente las del CCS y son responsabilidad de los autores.



lunes, 17 de julio de 2017

Transparencia en las Marcas de Calzado

En 2013 se produjeron más de 22.000 millones de pares de zapatos en todo el mundo. El calzado que utilizamos, sobre todo el de cuero, esconde en muchos casos vulneraciones de derechos humanos o daños al medio ambiente a lo largo de la cadena de suministro.

La Campaña CAMBIA TUS ZAPATOS es una coalición de 15 ONG europeas y 3 asiáticas que trabaja en incidencia política y social para la mejora sostenible de las condiciones laborales y medioambientales de la industria global del cuero y el calzado.
Pide a las principales marcas de calzado que no oculten las condiciones en las que se fabrican sus zapatos. La transparencia es fundamental para prevenir vulneraciones de los DDHH en las cadenas de suministro. Une tu firma y exige a las principales marcas de calzado que:
  • Publiquen los nombres y las direcciones de todos sus proveedores.
  • Informen sobre los progresos realizados en el abandono de productos químicos peligrosos.
  • Muestren que respetan los derechos humanos de las personas que fabrican su calzado, garantizándoles sueldos dignos y condiciones laborales seguras.

Más información ayuda a las trabajadoras y los trabajadores
La cadena de suministro global del calzado es compleja, pero no tiene por qué mantenerse en secreto. Saber de qué fábricas se están abasteciendo las marcas significa que podamos hacer que rindan cuentas. Las trabajadoras y los trabajadores podrán defender sus derechos, reclamar indemnizaciones en caso de accidentes y plantear cuestiones sobre salarios y seguridad. Las empresas podrán entender mejor los problemas que afectan al personal y al medio ambiente, y abordarlos. Esto hará que todos podamos saber dónde se han fabricado nuestros zapatos, tomar decisiones más informadas y exigir cambios.
Riesgos para la salud de quienes producen el cuero
El 85% del cuero vendido en la UE está curtido al cromo. Los procesos de producción inseguros generan que se libere cromo VI que, junto con otros productos químicos peligrosos, provoca que el personal de las curtidurías quede expuesto al asma, cáncer de piel y otras enfermedades mortales. Además, las curtidurías de países con escasas regulaciones ambientales vierten productos químicos peligrosos a las aguas subterráneas que contaminan las comunidades, las tierras, los cultivos y los ríos de su entorno.
Las trabajadoras a domicilio, las más invisibles y precarizadas
Las mujeres que trabajan en su domicilio en muchos países desempeñan un papel esencial cosiendo a mano las partes superiores del calzado que luego se vende en nuestras avenidas comerciales. En muchos casos, como por ejemplo en India, no tienen ninguna seguridad de poder trabajar, los precios a destajo son todavía más bajos que en las fábricas y no tienen cobertura social ni sanitaria de ningún tipo.
Las marcas deben responsabilizarse de los derechos humanos a lo largo de toda la cadena de suministro
A menudo, las marcas internacionales de calzado intentan esquivar su responsabilidad relacionada con los derechos laborales. Afirman que corresponde a curtidurías y fábricas locales garantizar que los productos se elaboran en condiciones seguras y justas. Sin embargo, desde 2011, según los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos de las Naciones Unidas, los Estados y las empresas deben respetar los derechos humanos en toda la cadena de suministro. Estos principios establecen que las empresas tienen la responsabilidad de tomar medidas concretas para identificar, monitorear y mitigar sus impactos negativos sobre los derechos humanos.
Pide a Deichmann, Camper, Prada, Birkenstock, CCC, Leder & Schuh y otras marcas de calzado líderes que publiquen los nombres de sus proveedores y respeten los derechos humanos a lo largo de toda la cadena de suministro.
Firma la petición

jueves, 6 de julio de 2017

Microcrédito 14ª Conferencia Europea

La declaración de Venecia ¡Todos a bordo! Cierre de la conferencia europea sobre el Microcrédito, aprobado por las organizaciones miembros de la Red Europea de Microfinanzas en el marco de la 14ª conferencia anual de la asociación, celebrada en Venecia del 21 al 23 de junio. A la cita asistieron 350 delegados en representación de 80 organizaciones europeas que trabajan con microcréditos:

Queremos crear oportunidades y caminos hacia la inclusión para dar confianza y fuerza a los ciudadanos y permitirles participar plenamente en la economía real.
Queremos una sociedad en la que nadie quede excluido y donde aquellos que quieren iniciar nuevos negocios, consolidar empresas existentes o satisfacer necesidades personales para mejorar su calidad de vida, tengan acceso a una gama de servicios financieros y de apoyo adecuados.
Suscribimos todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y, en particular, los siguientes:
Objetivo 1: erradicar la pobreza en todas sus formas.
Objetivo 8: promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible y el trabajo decente para todos.
Objetivo 10: reducir las desigualdades.
Queremos afrontar este reto a través de instituciones de microfinanzas y bancos de orientación social. Por ello, invitamos a trabajar con nosotros a los operadores financieros y a los responsables políticos en Europa.
En consonancia con el tema principal de la 14ª conferencia anual de la Red Europea de Microfinanzas −"Educación financiera para todos los ciudadanos. ¡Todos a bordo!"− hacemos hincapié en la necesidad de promover y acelerar el proceso de inclusión financiera, centrándonos en el potencial de nuestros servicios y el fortalecimiento de las microfinanzas para una sociedad más equitativa y sostenible. Queremos apoyar a la comunidad en todos los aspectos de la exclusión financiera y asesorar a los gobiernos cuando no pueden abordar estas cuestiones.

LAS MICROFINANZAS CREAN OPORTUNIDADES DE INCLUSIÓN

El valor estratégico de las experiencias con microfinanzas en Europa está claramente demostrado por los productos y los servicios de inclusión disponibles en la actualidad, así como por la capacidad de las microfinanzas para satisfacer las necesidades de los ciudadanos en riesgo de exclusión social.
Creemos que el apoyo al sector de las microfinanzas es esencial para lograr la misión de ofrecer oportunidades para el crecimiento y el desarrollo personal a través de actividades comerciales y la creación de puestos de trabajo para combatir la exclusión. Las microfinanzas pueden lograr estos objetivos promoviendo oportunidades de colaboración efectiva entre sujetos públicos o privados (el comercio, la educación, el sector financiero y la sociedad civil).

FINANZAS INCLUSIVAS PARA SATISFACER LAS NECESIDADES DE PERSONAS Y COMUNIDADES

La transición a un sistema financiero abierto e inclusivo, que responda a las necesidades de la comunidad, es hoy en día un desafío clave en Europa. Las microfinanzas son una parte integrante del movimiento cultural y social que tiene como objetivo resolver este problema a través de cambios estructurales y de percepción.
Mediante la formación y la educación, la microfinanciación ayuda a las personas a ser más independientes y conscientes. A cambio, los ciudadanos informados son más capaces de contribuir a sus comunidades. La adopción de nuevas prácticas y servicios, junto con políticas claras y eficaces a nivel local, nacional y europeo, ayudará a superar los desafíos a los que se enfrenta la financiación inclusiva en Europa.

LA INCLUSIÓN FINANCIERA PREVIENE LA EXCLUSIÓN

Los resultados de los programas de inclusión financiera consolidados demuestran la importancia de estos servicios para los ciudadanos y las comunidades en la lucha contra la exclusión del sistema económico y social. Creemos firmemente que los productos y los servicios de las instituciones microfinancieras son y serán cada vez más funcionales respecto a la realización y a la participación personal. Pensamos, además, que esto se deberá en gran parte a los esfuerzos de las instituciones existentes y de nuevas realidades abiertas, transparentes y en consonancia con la sociedad en su conjunto.

LA EDUCACIÓN FINANCIERA EN PRIMER LUGAR

La educación financiera es fundamental para crear un sector financiero sostenible e integrador. Hoy en día, la industria financiera apoya las medidas de transparencia para informar a los clientes y las iniciativas de educación financiera. Sin embargo, creemos que la educación financiera es necesaria en todos los niveles, incluidas las personas en posiciones de gobierno y de la propia gestión de las instituciones financieras. En consecuencia, nos esforzamos para mejorar no sólo la responsabilidad financiera de los individuos, las familias y las comunidades, sino también del personal de las instituciones microfinanzarias y los bancos de orientación social. También recomendamos la inclusión de la educación financiera en los programas escolares.
La educación financiera ayudará a las personas en la gestión responsable de su dinero, y facilitará el acceso a productos y servicios financieros adecuados. Así, pues, sugerimos que la educación financiera sea reconocida como una competencia clave en el marco europeo de competencias clave.

FINANZAS PARA LA ECONOMÍA REAL

La educación y los servicios financieros para la economía real, donde el espíritu emprendedor juega un papel clave, tienen un fuerte impacto en la vida de las personas. Nuestro objetivo es mantener el sector financiero en consonancia firme y permanente con las necesidades de la economía real y sostenible.

¡TODOS A BORDO!

En resumen, creemos que los compromisos descritos en esta declaración son la base para construir la sociedad justa y sostenible que nos imaginamos. Llamamos a las instituciones nacionales e internacionales y los responsables políticos a dialogar con nosotros, instituciones financieras y agentes europeos del campo de las microfinanzas, con el fin de crear las condiciones propicias para una verdadera inclusión: ¡todos a bordo!
Fundación Inversión y Ahorro Responsable - Banca Ética

martes, 4 de julio de 2017

The Bottom 100 ...

Was launched to give a face and voice to the people at the other end of the World’s Rich List. It is all too easy to think of “the bottom billion” in the abstract – but we hope that shining a light on even a tiny fraction of the world’s poor will put a human face on the suffering and crushing inequality endured by so many.
These 100 stories represent the many millions around the world who find themselves in poverty, living in an enduring struggle with little-to-nothing, in the face of adversity from conflict to oppression.
The Fund for Peace works tirelessly with local communities and policymakers around the world to address the challenges of conflict, inequality, and human rights abuse. Unfortunately, poverty is so abundant in the world that we could never hope to cover every issue or underlying cause. In compiling this list it was important to us to represent people from many different locations with a variety of poverty-causing challenges, to reflect the current state of the world and to put a human face to the complexities of the issues they face.
When we first engaged journalists and photographers across the globe with our initial concept, they jumped at the chance to be involved in giving a voice to the millions who need our help.
The project took almost two years to complete and saw interviews taking place across five continents, covering 23 different nationalities -- and many more ethnicities and languages -- to collate 100 compelling and important stories and experiences.

lunes, 26 de junio de 2017

Globalicemos también los derechos humanos

Ya en el siglo XVIII, a las personas, por el hecho de serlo, se les reconocen unos derechos individuales. Después, en el XIX, cuando la Revolución industrial cristaliza, empiezan a conquistarse derechos laborales. ¿Se cumplen los derechos de la primera generación? No. ¿Y los de la segunda? No. Ahora estamos en la tercera, la de los derechos humanos. ¿Se cumplen? Tampoco.

Con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el horizonte, Gobiernos, sociedad civil y empresas están obligados a encontrar fórmulas de colaboración que permitan globalizar los derechos humanos. Llevamos más de 200 años hablando de derechos, diciendo lo bueno que sería que todo el mundo pudiera viajar de aquí a allá sin que nadie se lo impidiera, o mandar una carta a un amigo sin que nadie le violara la correspondencia, dice José Luis Fernández, director de la Universidad de Comillas.

El texto que la Asamblea General de las Naciones Unidas alumbró el 10 de diciembre de 1948 juega aún hoy en el campo de la teoría. Pero la teoría también mueve realidades, no solo la superestructura. Aunque insuficiente, es bueno que los derechos humanos estén ahí como derechos utópicos hacia los que caminar. Hay que convertir las aspiraciones éticas en leyes o en costumbres.

El siglo XXI deberá hacerse cargo de una pesada herencia de tragedias humanas. La BBC denunciaba que refugiados sirios con menores de edad, estaban empleados de forma ilegal en fábricas textiles de Turquía para proveedores de marcas de ropa europeas.  Amnistía Internacional advertía de los abusos laborales en las minas de cobalto en la República Democrática del Congo, por parte de proveedores que procesaban este mineral para luego vendérselo a grandes compañías tecnológicas.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han puesto en el tablero de juego el papel de las empresas como agentes clave para el desarrollo sostenible. Hablar de derechos humanos es hablar de problemas muy complejos que requieren soluciones compartidas, trabajar en red. Necesitamos alianzas, saber qué opinan los demás sectores. En este sentido, los ODS nos abren la puerta a trabajar de esa manera colaborativa.

Las empresas, lo crean o no, son agentes de justicia. Una pieza más de este rompecabezas llamado mundo global. La clave está “en que la gente se conciencie del impacto que tiene una empresa sobre los derechos humanos. Es una ética de la convicción. Los mecanismos para transformar la sensibilidad individual en sensibilidad colectiva son básicos”.

“Hasta ahora, los países emergentes culpaban solo a las multinacionales, y las multinacionales a la legislación de esos países”, cuenta Isidro Boix, de CCOO Industria. “Los problemas de reputación tienen que ver con el impacto de la actividad voluntariedad, y hablar con los impactados”, dice Boix. Porque a veces se olvida que los derechos humanos son un mínimo ético innegociable.

Las empresas españolas no son ajenas a este desafío. Del último Informe sobre la Responsabilidad Social Corporativa se desprende que 32 de las 35 las empresas que constituyen este índice de cotización tienen presencia en al menos uno de los 20 países considerados de riesgo extremo de vulneración de derechos humanos. Y ya son 23 de las 35 las que informan de forma explícita sobre la existencia de una política de respeto a los derechos humanos en el seno de su empresa.

El interés de las empresas por los derechos humanos es aún limitado, pero prometedor. Creemos que se está avanzando en sensibilización sobre los derechos humanos en el sector privado. Los ODS han sido el empujón necesario del impacto que las empresas y organizaciones pueden tener en la sociedad», continúa.

La agenda mundial para 2030 da un paso fundamental: desplazar el debate del por qué al cómo. Todos los ODS impactan en los derechos humanos, de una manera u otra por eso es necesario insistir en la necesidad de tender puentes y trabajar codo con codo con los distintos agentes.

Leonardo Pérez-Aranda, de Oxfam Intermón, reconoce el progreso que suponen los ODS “El abordaje que hizo la agenda de los ODS es un poco suave. Sin duda, logra trascender lo económico para subir un escalón más y poner sobre la mesa cuestiones relacionadas con los derechos humanos, pero llama la atención que ninguna de las 169 metas haga una mención expresa a los derechos humanos”.

“Nos encontramos con las tensiones de un mundo globalizado en que los derechos se conjugan con países que producen a bajo coste, al mismo tiempo que los países del primer mundo tienen la tentación de bajar el listón de los derechos sociales”, añade. El representante de Oxfam Intermón habla sin rodeos: “Si tienes una visión de empresa cortoplacista furibunda, no resolverás ningún problema. Hay que incidir en la estrategia, en el management; estar a la altura de los tiempos”.

Laura Zamarriego Maestre
Periodista

http://ccs.org.es/ 
El Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) es un servicio de información gratuito de la ONG Solidarios para el Desarrollo a los medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil en América Latina, EE.UU. y España. El CCS parte de la necesidad fundamental de integrar la información al desarrollo y la comunicación como elemento de cooperación y está integrado por periodistas, economistas y profesores de universidad expertos en pobreza, educación, salud, ecología, derechos humanos, política internacional, etc. Los artículos pueden reproducirse libremente citando la fuente. Las opiniones de los artículos enviados no reflejan necesariamente las del CCS y son responsabilidad de los autores.

lunes, 12 de junio de 2017

Estados Unidos abandona el barco por un mejor planeta

Si la seguridad de la gente y la protección del planeta no son prioritarios, el cambio climático no se frenará. Mientras las ganancias de empresas y corporaciones pasen por delante de evitar catástrofes, inundaciones y sequías inacabables, los acuerdos sirven poco.
Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, ha comunicado urbi et orbe que retira a su país del Acuerdo de París contra el cambio climático. Ese Acuerdo es un pacto de 195 Estados, en el marco de Naciones Unidas, con medidas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y frenar al calentamiento global. El objetivo es que, para fin del siglo XXI, la temperatura global de la Tierra no supere los 2º C respecto a la de la época preindustrial.
Aunque ese Acuerdo no es el mejor, ni siquiera bastante bueno, abandonarlo es peor. Sobre todo si lo abandona el segundo país más contaminante del mundo. Porque Estados Unidos es responsable del 15% de emisión de gases de efecto invernadero, aunque su población solo sea un 4% del total.
¿Por qué el de París no es buen Acuerdo? Es muy general, con muchos agujeros. Y propone medidas que tienen demasiado en cuenta a las grandes empresas. Propuestas similares se aplicaron tras la conferencia del clima de Río en 1992 y sabemos que nada resolvieron. Kevin Anderson, especialista del clima de la Universidad de Manchester, nos ha explicado que “tras veinte años de engaños en la lucha contra el cambio climático, no rebasar los 2°C de aumento de temperatura global exige una actuación política decidida y clara”. Que no es el caso. Aún.
Si la seguridad de la gente y la protección del planeta no son prioritarios, el cambio climático no se frenará. Mientras las ganancias de empresas y corporaciones pasen por delante de evitar catástrofes, inundaciones y sequías inacabables, ese acuerdo sirve poco. Pero abandonar el acuerdo, como hace Trump, es peor. Aunque ese abandono no sorprenda cuando Trump ha osado nombrar director de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos a Scott Pruitt, un político ultraconservador ignorante en esas cuestiones que tiene la desfachatez de decir que los científicos no se han puesto de acuerdo sobre el cambio climático. Absolutamente falso. Desde los ochenta, la inmensa mayoría de meteorólogos, climatólogos, físicos y otros estudiosos del calentamiento global están de acuerdo en el diagnóstico y gravedad del ya innegable cambio climático.
Mortandad, más problemas de salud, desaparición de medios de sustento en zonas costeras y en pequeños Estados insulares por tempestades, inundaciones y subida del nivel del mar. Sequías severas e incendios muy difíciles de apagar, desbordamientos de ríos e inundaciones. Además, los expertos de la ONU advierten que aumentará el riesgo de muerte y enfermedad en los cada vez más abundantes períodos de calor extremo. Lo sabemos; en verano de 2003, una ola de calor causó en Europa la muerte de veinte mil personas más de las normales en verano. Y los fenómenos meteorológicos extremos destruirán infraestructuras vitales de suministro de agua y electricidad. Otro riesgo grave es la voluminosa reducción de la producción de alimentos. Más la dificultad progresiva de disponer de agua potable y de riego, lo que supondrá menor producción agraria y más campesinos pobres. Todo eso es lo que nos amenaza.
Frenar el cambio climático significa reducir en serio la emisión de gases de efecto invernadero. Los que producen la gasolina, diésel, carbón, gas… Ardua tarea, cierto, pero imprescindible. Y posible.
Los expertos en cambio climático de Naciones Unidas han publicado desde 1988 cinco informes sobre el calentamiento global y como afrontarlo. Los informes demuestran la gravedad del problema. No será como una película de desastres de Hollywood, en la que de repente desaparece una isla en medio de grandes efectos especiales. Los efectos nocivos del aumento de temperatura global serán más lentos, pero no menos implacables. En realidad, muchas islas del Pacífico ya han perdido terreno por elevación del nivel del mar.
Reducir de verdad las emisiones de gases de efecto invernadero exige una actuación política decidida y valiente. No hay otra. Y conseguir una conciencia colectiva de que nos va la vida de no frenar el calentamiento. Con medidas donde no prime el beneficio ni el crecimiento sin límite como motores. Donde lo que interese sea la gente, las personas, su vida, salud y bienestar. Y proteger el planeta. Porque no tenemos otro. Eso o la catástrofe está asegurada. La barbarie. La alternativa es el acuerdo global que en verdad frené el calentamiento. Y, para empezar, convencer al pueblo de EEUU que se incorpore a la batalla. O no lo contamos.
Xavier Caño Tamayo
El Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) es un servicio de información gratuito de la ONG Solidarios para el Desarrollo a los medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil en América Latina, EE.UU. y España. El CCS parte de la necesidad fundamental de integrar la información al desarrollo y la comunicación como elemento de cooperación y está integrado por periodistas, economistas y profesores de universidad expertos en pobreza, educación, salud, ecología, derechos humanos, política internacional, etc. Los artículos pueden reproducirse libremente citando la fuente. Las opiniones de los artículos enviados no reflejan necesariamente las del CCS y son responsabilidad de los autores.

lunes, 5 de junio de 2017

Ley de Cambio Climático: conectar las políticas con la naturaleza

El cambio climático es el mayor reto ambiental, económico y social al que nos enfrentamos en el siglo XXI. Los gobiernos de casi todo el mundo reconocen en el Acuerdo Climático de París la necesidad y la urgencia de actuar para mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2º C y proseguir los esfuerzos para que ese aumento no supere 1,5º C respecto a las temperaturas preindustriales.
Con las tendencias actuales de emisión comenzamos a superar los límites de adaptación de los sistemas naturales y humanos. Con niveles elevados de calentamiento será difícil controlar los riesgos y, aunque se invierta de manera significativa y continuada en la adaptación, nos encontraremos con impactos generalizados, que pueden ser abruptos e irreversibles. Ya se han observado impactos del cambio climático en la agricultura, la salud humana, los ecosistemas terrestres y oceánicos, con pérdida de cosechas, escasez de agua, aumento del nivel del mar y serios impactos en la salud humana. Asimismo, sabemos que el cambio climático está afectando de manera más agresiva a las personas y colectivos que menos han contribuido a generarlo y que, a su vez, menos capacidades tienen de adaptarse a sus efectos. Sus vínculos con el agravamiento de algunos conflictos y con el aumento de la pobreza y la desigualdad son también ya evidentes.
Estamos percibiendo los efectos del cambio climático, con mayor frecuencia e intensidad de sequías, olas calor, precipitaciones impredecibles, derretimiento de glaciares, subidas del nivel del mar y otras amenazas, con los impactos que conllevan en la salud y en sectores importantes de nuestra economía, como el turístico y el agrario.
Es necesario que la evidencia científica de la realidad que supone el cambio climático y las medidas necesarias para frenarlo impregnen todas las políticas, de forma que tanto la reducción de las emisiones que lo causan como la adaptación a los impactos que se producen estén en el núcleo central de las políticas con competencias al respecto. También es clave la coordinación y la coherencia de políticas, tanto entre los distintos ministerios como entre el gobierno central y las administraciones locales.
Consideramos que hace falta un impulso legislativo importante que dé una señal clara sobre el camino que deben seguir tanto los sectores públicos como el privado y la ciudadanía. Establecer un marco legal con objetivos de reducción de emisiones de GEI suficientemente ambiciosos y vinculantes a corto, medio y largo plazo.
La primera obligación de cualquier gobierno es la de proteger la seguridad y bienestar de la ciudadanía. Desde todos los puntos de vista –moral, social, político, económico y ambiental– es imprescindible la creación de una Ley de Cambio Climático (LCC), basada en la participación y el consenso, que proporcione un marco legal y financiero estable y coherente con un objetivo común de reducción de emisiones, ahorro energético y adaptación a los impactos negativos ya previstos, y justa con los países, sectores y colectivos más vulnerables y empobrecidos.
Los derechos humanos y, en concreto, la mirada de género y los derechos de las minorías tienen que ser un elemento central en todos los planes y políticas que desarrollen los actores políticos. La justicia climática y el cuidado de la vida deben constituir el epicentro de todas las acciones de lucha contra el cambio climático dentro y fuera de nuestras fronteras. La integración de todos los sectores en una única normativa permite una mejor gestión global de la reducción de emisiones, dando así coherencia a las políticas emprendidas tanto en mitigación como en adaptación. Es decir, la ley supone convertir la lucha contra el cambio climático en un aspecto transversal en la gestión de cualquier ámbito: sociedad, economía e instituciones.
La ley introduciría una nueva oportunidad socioeconómica. La obligación de limitar las emisiones condiciona la manera de abordar políticas energéticas, de transporte y de producción, así como patrones de consumo. Lejos de limitar la actividad económica y suponer un perjuicio para la economía, establecer objetivos a corto y medio plazo para cumplir con el objetivo final proporciona un escenario económico estable y previsible. Esto significa una ventaja económica para el cambio de modelo productivo que necesitamos, que dispondría de perspectiva a largo plazo para tomar decisiones y adaptarse a una economía baja en carbono.
Queremos aborda el marco necesario para afrontar la mitigación del cambio climático, así como los compromisos internacionales de los Estados que tiene que responder en esta lucha. Una ley de cambio climático deberá establecer el marco normativo, institucional e instrumental adecuado para facilitar y acelerar la necesaria transición hacia una economía verde, garantizando la coordinación de las políticas sectoriales asegurando coherencia entre ellas y buscar sinergias encaminadas a la mitigación del cambio climático y poniendo en marcha instrumentos de gobernanza que aseguren la participación ciudadana y fomenten la coordinación entre las administraciones y entidades sociales y económicas.
Leonel CARABALLO
Director de MUNDO LEAL
Por el Día Mundial del Medio Ambiente

jueves, 1 de junio de 2017

Revolución ecológica

Cuando la gente conozca el coste real de todo lo que consume, cambiará de comportamiento. Estamos a las puertas de una revolución que consistirá en recuperar el nexo perdido entre el hombre y la naturaleza.

Tuve la suerte de vivir mi infancia en un mundo en el que todo se reciclaba aun cuando ni siquiera se había inventado esa palabra. En mi casa, todo se aprovechaba y no se tiraba nada. Mis padres crecieron en un mundo en el que no había lugar para los desperdicios. Y así vivieron. “¡Cuánto da la tierra!”, decían. Y a ella estaban unidos de una manera instintiva, pues con ella hicieron las casas  y de ella sacaban lo suficiente para vivir conectando con los ciclos sucesivos de vida y muerte de la Naturaleza.

La madera, recogida de los bosques y caminos, limpiaba esos lugares y servía para calentarnos y para mantener encendido el fuego de la cocina; los escasos restos de la comida iban para los animales o a formar parte del estiércol que después servía de fertilizante natural. Y así con todo lo demás.

Su ‘televisión’ era ver cómo crecían los frutos de la tierra; su viaje era caminar con la vida que crecía, y su satisfacción consistía en sacar de la tierra productos que hoy se llamarían productos ecológicos. Vivían unidos a la Naturaleza y gozaban sabiendo que de ella veníamos y a ella habíamos de volver.

Desde aquí se puede entender lo que resume el psicólogo Daniel Goleman, que ve un problema en la desconexión profunda entre el hombre actual y la Naturaleza, producida con la revolución industrial.

“Mientras la gente vivía en las granjas y en contacto con la tierra, existía una ‘memoria ecológica’ que pasaba de generación en generación. Con la inmigración masiva a las ciudades ese conocimiento se perdió, y también el contacto directo con los ciclos de la Naturaleza. Hemos levantado una barrera que nos aísla del mundo natural y nos impide ver las consecuencias de nuestros actos”.

El biólogo alemán Ernst Haeckel creó el término “ecología” en 1866. Con él se refería a la economía doméstica de la Naturaleza, y a las relaciones entre los seres vivos, y los animales.

A partir de los años setenta el término y su significado se popularizan y podemos hablar de la revolución ecológica y, a la vez, de la trivialización de la ecología. La Real Academia de la Lengua, que define el término como la “ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con su entorno”, aporta una tercera definición: “defensa y protección de la Naturaleza y del medio ambiente”.

En 1970 se celebró en Estados Unidos la Manifestación del “Día de la Tierra”, considerada como un acto del “activismo ecológico” cuyo objetivo era lograr el respeto al medio ambiente. Dos años más tarde, la Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente, celebrada en Estocolmo, concluye con diversos acuerdos.

La ecología se convirtió en objeto de preocupación ante una realidad cada vez más alarmante (agujero de ozono, gases de efecto invernadero, recalentamiento del planeta, cambio climático), y movilizó  grupos de todo tipo que fueron logrando que se fuera introduciendo la ecología en los programas escolares. La revolución ecológica no hacía más que comenzar.

Comenzaron a difundirse decálogos y propuestas de todo tipo (por una vida sana, por un urbanismo ecológico, por una energía limpia, por una economía sostenible….), se formaron palabras cargadas con la magia del prefijo “eco” (ecoproducto, ecoetiqueta, ecocidio, ecomarketing, ecosistema, ecotasa, ecoturismo, ecoconsumo…), y el espíritu verde fue adueñándose de mentes, manos y corazones. Llegaron consejos que se resumieron en reducir el consumo, reutilizar el mayor número posible de objetos y reciclar fabricando nuevos productos.

Pero no basta con reciclar. Ni con comprar alimentos biológicos. Ni con cambiar las bombillas o desconectar los enchufes… “Esos pasos son necesarios pero insuficientes, porque lo que hay que cambiar realmente es nuestro modo de pensar. Todos nuestros actos tienen un impacto en el medio ambiente: negarlo es de ignorantes”.

Eso dice Daniel Goleman, que popularizó el concepto de “inteligencia emocional”. Ahora, más allá de cualquier “oportunismo verde”, acaba de darle a ese concepto una nueva vuelta de tuerca con la “inteligencia ecológica”. Goleman se ha propuesto combatir la ausencia de memoria ecológica con la herramienta más básica: información. Piensa que “cuando la gente conozca el coste real de todo lo que consumimos, cambiará de comportamiento. Estamos a las puertas de una revolución ecológica que consistirá en la divulgación de ese conocimiento que hasta ahora ha sido ocultado a la opinión pública”.

Entonces la revolución ecológica va a llegar a todos a través de la educación. Goleman prevé una revolución verde en las escuelas para cambiar el modo en que los niños se aproximan a la ciencia: “Aprenderán a calibrar el impacto real de todas y cada una de sus elecciones personales. En eso consiste la inteligencia ecológica”.

Herminio Otero
Periodista

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