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lunes, 2 de noviembre de 2009

Cumplan los compromisos

Por ANA MUÑOZ ÁLVAREZ. La Unión Europea ha encarecido el precio de los medicamentos básicos que llegan a los países empobrecidos del Sur. Dos mil millones de personas sufren las consecuencias de la contradictoria política de los 27 con su compromiso de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Dos mil millones de personas tienen problemas para acceder a los medicamentos básicos debido a que la Unión Europea ha encarecido los precios a los países empobrecidos del Sur. Esta es la denuncia de Oxfam Internacional y Health Action International.


Desde Oxfam alertan que “los 27 están aumentando la presión legal sobre los países pobres al aplicar normas de propiedad intelectual cada vez más estrictas a las exportaciones de medicamentos genéricos a los países del Sur”. Las ONG advierten que esta política comercial de la Unión tiene un efecto devastador en las poblaciones de los países empobrecidos. Hoy, entre el 20% y el 60% de los presupuestos sanitarios de estos países se va en la compra de medicinas. Esto  no es sólo grave por la falta de acceso a las medicinas, también porque los sistemas nacionales de sanidad van desgastándose y hace imposible la idea de tener una sanidad básica para todos.

El informe de Oxfam y Health Action, además, acusa a la UE de favorecer los intereses comerciales de las compañías farmacéuticas europeas y  de “contradecir sus compromisos” para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que 180 países aprobaron en la Asamblea General de Naciones Unidas. Ha llegado el momento de alzar la voz, dar un golpe en la mesa y exigir a los líderes políticos que cumplan sus compromisos adquiridos con gran bombo, pero que se han quedado en el olvido.

También es el momento de pedir explicaciones al sector farmacéutico mundial sobre el estado de la situación. Hace unos días, la periodista española, Soledad Gallego Díaz, escribía en su espacio semanal sobre este asunto. Explicaba cómo se queda asombrada ante la situación de este sector: “altos costes, altos beneficios y baja innovación”. En su artículo, explicaba que el 50% de los nuevos medicamentos que suponen una verdadera mejora tiene sus raíces en investigaciones financiadas por fondos públicos.

La investigación y la innovación son cruciales para una industria, la farmacéutica, que tiene su razón de ser en la búsqueda de nuevos tratamientos para curar enfermedades. Sin embargo, hoy la realidad parece ser bien distinta. Por ejemplo, hasta los años 80 llegaban al mercado 60 nuevas moléculas cada año. En el año 2007, tan sólo fueron 27. Y esto hace pensar que también hay enfermedades de primera y de segunda. Las de segunda, todas aquellas que padecen miles de millones de personas que sobreviven en el Sur, que no tienen acceso a medicinas ni a un sistema sanitario básico.

Las farmacéuticas no investigan sobre estas enfermedades, ni proponen remedios ni soluciones, como bajar los precios. Sin embargo, cada día se buscan nuevos medicamentos para la caída del cabello, la obesidad o ansiolíticos. Las empresas gastan miles de millones de dólares en publicidad, 150.000 millones de euros gastaron las farmacéuticas en 2005. AstraZeneca, por ejemplo, invierte más de 300 millones de dólares en anuncios de televisión dirigido a aquellos consumidores de uno sólo de sus productos, un protector estomacal. Además, informes de la Unión Europea corroboran que “hay pruebas de que las empresas originales han realizado prácticas con el objeto de retrasar o bloquear la entrada en el mercado de medicamentos genéricos”.

A la periodista española la situación de las farmacéuticas le parece similar a la situación que vivía la banca antes de saltar todo por los aires. Sin embargo, la salud y la atención médica son cuestiones con las que es mejor no jugar.

Ana Muñoz Álvarez
Periodista

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