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viernes, 12 de febrero de 2010

La pobreza no cabe en la “agenda”

Por CORINA  MORA TORRERO. Desde Europa, que no es ajena a la pobreza en el mundo que empeora con la crisis, surgen propuestas para que la economía esté al servicio de la sociedad y para que se hagan reformas políticas. Se trata de conseguir modelos sociales basados en la solidaridad y la justicia.


La Comisión Europea declara el 2010 como el Año Europeo de Lucha contra la pobreza y la Exclusión Social.
Después de un año de clara recesión y tras el estadio más largo de crisis económica que se ha conocido en los últimos años, las cifras de pobreza en el mundo son alarmantes –más de 1020 millones de personas tienen hambre en todo el mundo-. Y a esta situación no somos ajenos los países del Norte, que hasta hace pocos meses, vivíamos de espaldas a la realidad mundial, por encima de nuestras posibilidades, fomentando el endeudamiento de las familias sin pensar que llegaría la época de vacas flacas. Hoy son 80 millones de personas las que viven bajo el umbral de la pobreza en Europa.

Pero no cabe sólo responsabilizar a la crisis financiera de esta situación. Durante los años de bonanza económica, en los países europeos ha crecido la desigualdad de forma constante. Las políticas públicas de redistribución de la riqueza son cada vez menos eficaces, y la exclusión social y la marginalidad han aumentado en el interior de nuestras sociedades.
La propia Unión Europea reconoce que un 17% de la población de los países miembros viven en la pobreza, es decir la situación de precariedad afecta a uno de cada seis europeos. Es curioso que las estadísticas nos arrojen estas cifras cuando a escala planetaria también somos una de cada seis las personas que podemos disfrutar de alimento, vivienda, educación y sanidad cotidianamente.
Aunque este año “conmemorativo” fue designado en 2008 por el Parlamento Europeo con el fin de sensibilizar a los gobiernos nacionales y al público en general sobre este tema, llega en plena etapa de recesión y con niveles de desempleo y pobreza altos en toda Europa, ocasión inmejorable para que la sociedad civil organizada haga oír su voz. La Comisión Europea y la Presidencia española de la Unión Europea han puesto en marcha en 2010 el Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, con un programa repleto de actividades que contará con Conferencias, Mesas redondas de trabajo, concursos que buscan visibilizar la realidad de la pobreza y concienciar a la población de la necesidad de una sociedad cohesionada y con responsabilidad compartida en esta tarea.
Las últimas encuestas del Eurobarómetro sobre actitudes ante la pobreza reflejan que un 73% de la población considera éste un problema generalizado en su país, y el 89% piensa que sus gobiernos deben tomar medidas urgentes para subsanar la situación. Es por tanto una exigencia ciudadana que la lucha contra la pobreza entre en la “agenda” política, que se debata, que se proponga y que se adopten decisiones que incidan realmente en la calidad de vida de aquellos colectivos excluidos.
Pero resulta  increíble que tengamos que recurrir a designaciones de “años” para que nuestros gobiernos tomen en serio la inclusión social y la participación ciudadana. Tan aficionados son nuestros gobernantes a las declaraciones sin cumplimiento que hay que vigilar y exigir medidas concretas detrás de los discursos. No olvidemos que estamos a tan sólo 5 años de alcanzar el 2015, año en que los líderes de 189 países afirmaron que iban a verse cumplidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que con tan buenas palabras han paseado por los discursos de todos ellos. Desgraciadamente, están muy lejos de ser una realidad para una inmensa cantidad de personas que ve cómo aumenta el hambre en lugar de disminuir.
Es urgente (como plantea la Coordinadora de ONG de Desarrollo de España en su última campaña ¡Urge otra Europa!) llegar a los datos concretos en la lucha contra la pobreza. Las prioridades de los gobiernos no se miden por sus discursos, sino por el análisis de recursos asignados a los distintos sectores en el presupuesto nacional. El gasto público es un aspecto fundamental en el análisis del desarrollo social de los países.
La Europa que luche contra la pobreza no será la que celebre más actos de sensibilización social sobre el tema, sino la que sea capaz de incluir cambios para que la economía esté al servicio de la sociedad y se consigan reformas para un modelo social europeo incluyente basado en la solidaridad y la justicia. Estamos a tiempo.
Corina Mora
Periodista y antigua integrante de Plataforma 2015 y más
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