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lunes, 7 de junio de 2010

Propuestas miserables del Fondo Monetario Internacional

POR JUAN TORRES LÓPEZ. El FMI carece de todo lo que exige a los gobiernos que aplican sus recetas neoliberales. Además de doctrinaria, esta institución se ha mostrado incompetente a la hora de prevenir las crisis y de proponer alternativas que mejore la situación económica del mundo.

El Fondo Monetario Internacional se dispone a seguir imponiendo doctrina, ahora con la excusa de que las medidas que propone son las imprescindibles para salir de la crisis. Los economistas del Fondo son los que predican austeridad a quienes ganan unos cientos de euros mientras ellos se fijan a sí mismos sueldos multimillonarios, los que exigen recortes de gasto a los gobiernos desde hoteles de cinco estrellas y limusinas que pagamos los contribuyentes. Los que se declaran políticamente neutrales pero tratan con favor a los dictadores y alteran sin rubor las decisiones democráticas que toman los poderes representativos.


El Fondo es la institución que reclama buen gobierno a los Estados pero que actúa con una opacidad absoluta y sin control alguno, la que dice defender la libertad pero tiene internamente un funcionamiento completamente antidemocrático.

El Fondo Monetario aplica siempre un mismo credo sea cual sea la circunstancia o el país que analiza: recorte de gastos públicos, privatizaciones, liberalización de servicios, desregulación financiera, libertad de movimiento para los capitales, apertura de puertas al capital extranjero... siempre lo mismo, siempre el viejo credo liberal, sea cual sea la gravedad de los problemas que origina su aplicación.

Pero el problema más grave del Fondo no que sea doctrinario, sino que es incompetente. Sus economistas fallan constantemente y de forma estrepitosa. Sus prejuicios ideológicos no les permiten contemplar y analizar la realidad, se equivocan en los diagnósticos, no saben hacer predicciones adecuadas.

Así sucedió con el despiste colosal que manifestaban sobre la situación de la economía mundial en abril de 2007, cuando ya otros habían advertido lo que estaba pasando.

El crecimiento de las economías ha sido mucho más bajo que en las etapas (o en los países) en la época en que se han aplicado las políticas que recomienda el Fondo Monetario Internacional, desde los primeros años ochenta, que cuando no se han aplicado. Ha habido más crisis cuando han predominado las políticas liberales que propugna el FMI y que hay una gran correlación entre la mayor movilidad del capital y las crisis bancarias.

Los poderes financieros internacionales se benefician de las políticas del Fondo no porque sean eficaces para lo que dicen buscar (crecimiento, empleo, estabilidad...) sino porque son las que les proporcionan las mejores condiciones para aumentar sus beneficios. El Fondo nunca evalúa el impacto social o sobre la desigualdad y la pobreza que tienen sus políticas, como él mismo ha reconocido.

Y es esta institución de economistas bastante incompetentes la que ahora viene a  decir qué debe hacer un gobierno legítimo elegido por los ciudadanos para hacer frente a una crisis que ha provocado la banca internacional. Propone la privatización progresiva de las cajas de ahorro en España.

La banca es quien ha quebrado y la que ha provocado la crisis y lo que el FMI propone es que como premio se les entreguen las cajas de ahorro.  Lo único que busca el FMI es poner las cajas de ahorros en la bandeja del capital privado para que así se recupere una banca quebrada, aprovechando el mercado que dejarían las cajas y adquiriendo sus activos, como en tantas otras ocasiones, a precio de saldo.

La segunda propuesta del Fondo es ya conocida, la reducción del gasto público. Eso solo puede conducir a la depresión y a hundir aún más a nuestra economía. Es lo que ha ocurrido en muchísimas otras ocasiones y en otros países cuando se ha actuado así.

Como acaba de señalar el Premio Nobel Joseph Stiglitz, “la austeridad lleva al desastre”, y ahí es donde nos quiere llevar el FMI para que los bancos y las grandes empresas ganen más dinero todavía.

La tercera propuesta es la reforma laboral, que se basa en reducir la capacidad de negociación de los trabajadores mediante la descentralización de la negociación colectiva y el establecimiento de nuevos tipos de contrato.

Decir que se puede resolver el problema del empleo flexibilizando el mercado laboral al mismo tiempo que, como acabo de señalar, se deprime la actividad debilitando la demanda efectiva es sencillamente una mentira. De esa manera es imposible que las empresas (sobre todo medianas y pequeñas) creen puestos de trabajo. Solo se consigue que ganen más las muy grandes que tienen demanda cautiva gracias a su poder sobre el mercado, que es lo que se trata de salvar.

El Fondo Monetario miente cuando presenta sus propuestas, oculta los efectos reales que tendrán las políticas que propone; y, para colmo, no permite el debate social sobre ellas sino que se limita a imponerlas porque su incompetencia le impide argumentarlas científica y rigurosamente.


Juan Torres López
Catedrático de economía aplicada en la Universidad de Sevilla
http://ccs.org.es/
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