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viernes, 13 de mayo de 2011

Un cambio necesario

Por IGNACIO MORILLA PÉREZ. La subida en el precio de los alimentos genera una crisis social en muchos países empobrecidos. Para el Foro Social Mundial, el problema está en el sistema y la solución, fuera de él: el fin de la especulación con productos agrícolas y la lucha por la soberanía alimentaria de cada país.

Además de una crisis económica y financiera, el planeta sufre una crisis alimentaria. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) ha hecho pública la mayor subida en el precio de los alimentos desde 1990. El índice de precios de los alimentos básicos subió en enero un 3,4% respecto a diciembre de 2010. Este dato, unido al crecimiento demográfico en proceso (se prevé que, con el ritmo actual, en 2050 habrá más de nueve mil millones de personas en la Tierra), al aumento del consumo mundial de cereales (se ha pasado de 21 millones de toneladas al año a 41 millones en los últimos cinco años) y a la especulación financiera en las principales bolsas agrícolas del mundo (Nueva York, Londres y Chicago), hace pensar que, en los próximos años, esta crisis empeorará.
“La subida del trigo a lo largo de 2010 ha sido en torno al 80%. Y aún queda algo de recorrido al alza”, pronostica Abdolreza Abbassian, economista jefe de la FAO. El informe del Banco Mundial (BM) Monitor de Precios de Alimentos, alerta de que cerca de 44 millones de personas más se encuentran bajo el umbral de pobreza (menos de 1,25 dólares al día) en los últimos nueve meses.

Entre las múltiples causas que desencadenaron las protestas populares en el Norte de África y Oriente Medio, el precio de los alimentos supuso un factor importante. La ONU ha alertado de la posible aparición de movimientos de protesta en los países más afectados, como ya se vio en algunos países de América Latina (Haití, Guatemala), Asia (Indonesia, Bangladesh, Tailandia o India) y África (Mozambique) durante la última crisis de alimentos de 2008. Las protestas no han parado en Argelia, Jordania, Sudán o Yemen y podrían extenderse a los más de treinta países afectados.
Presente en la más reciente edición del Foro Social Mundial, la Vía Campesina defiende la agricultura sostenible a pequeña escala como forma de conseguir la justicia social y la dignidad de los campesinos. Formada por más de 200 millones de campesinos de todo el mundo, pretende acabar con el proceso neoliberal y hacer realidad la soberanía alimentaria: el derecho de los pueblos a definir sus propios sistemas agrícolas y alimentarios mediante métodos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Como respuesta a la crisis alimentaria actual, la Vía Campesina promueve manifestaciones y protestas en los países africanos más afectados por la subida de precios, el acaparamiento de tierras y las expropiaciones forzosas.
El FSM se ha convertido en un punto de encuentro para personas y diversas organizaciones que comparten ideas y propuestas para construir un mundo mejor. La crisis alimentaria global, los levantamientos populares en Oriente Medio, la libre circulación de personas o el replanteamiento del sistema informativo mundial, estuvieron presentes en Dakar (Senegal), en la más reciente edición de este foro.
Desde su creación en 2001, han nacido en el FSM ideas como la condonación de la deuda externa a los países empobrecidos, la implantación de un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales para ayuda al desarrollo y frenar la especulación, o la reforma o supresión de las instituciones financieras internacionales (FMI, OMC, BM...).
Contrarias a las recientes políticas anti-inmigración de los países europeos, otras alternativas toman forma cada año en el Foro Social Mundial. En Dakar, La Asamblea Mundialde Migrantes aprobó la “Carta Mundial de los Migrantes”. En ella se propone la consecución de un mundo sin barreras en el que los derechos de las personas vayan por delante de cualquier política segregacionista.“Porque pertenecemos al planeta Tierra, todas las personas tenemos que poder circular e instalarnos en cualquier parte del planeta”, dice el documento.
Cansadas de las políticas neoliberales de las últimas décadas y sus consecuencias, cada día son más las personas que apuestan por una alternativa. Una alternativa basada en la justicia social, el respeto de los derechos humanos, el respeto a la vida y la solidaridad. Una alternativa diferente, posible porque es necesaria.
Ignacio Morilla Pérez
Periodista


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