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lunes, 9 de abril de 2012

Cooperativismo electrónico o una alternativa solidaria a la sociedad de la información.

"El acceso a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación será comunitario o no será. El ordenador personal llegará más tarde" - Jean- Marc Fleury

La mayoría de ocasiones en las que hablamos de nuevas tecnologías pensamos en el modelo occidental: ordenador personal en el puesto de trabajo, conexión a Internet por teléfono, telefonía móvil, televisión por cable, etc. Este modelo sólo funciona en un pequeño grupo de países privilegiados, entre los cuales nos hemos de contar. Numerosas asociaciones hemos entendido que este modelo no es el único y que en nuestras manos se encuentra la posibilidad de potenciar una sociedad de la información más justo. Si no es así, poco a poco se ensanchará la brecha entre los países que tiene acceso a las nuevas tecnologías y los que no la tienen, lo que Ignacio Ramonet, director del diario Le Monde Diplomatique denominó como "info-ricos" e "info-pobres".


Para solucionar esta problemática en los países en vías de desarrollo han proliferado los telecentros polivalentes, un especio de encuentro comunitario en el que se proporciona acceso al teléfono y fax, fotocopiadora, ordenador, impresora e Internet. Un caso ilustrativo es el de Senegal en el que hay más de nueve mil telecentros, a pesar de que sólo una pequeña parte dispone de ordenador e Internet. Las nuevas tecnologías en estos países se están implementando a través de las compañías telefónicas locales, con amplia participación extranjera y los proyectos de cooperación internacional. El hecho es que ambos modelos se complementan. Los organismo internacionales, las agencias de cooperación y las ONG trabajan conjuntamente con las telefónicas locales, en posición de monopolio y en manos de las elites en el poder.

La Agencia de Cooperación que trabaja más intensamente en este campo es el IDRC, que depende del gobierno canadiense. Uno de sus proyectos emblemáticos es la Iniciativa Acacia, que apuesta por acercar las nuevas tecnologías a las zonas rurales de África Subsahariana. Acacia es un plan de cinco a diez años que divide el continente africano en tres zonas: oeste y centro (Senegal), este (Kenya) y sur (Sudáfrica). Se trata de tres países con diferentes niveles de desarrollo y que sirven de puerta de entrada al resto del continente. Esta iniciativa contempla la creación de telecentros polivalentes por toda África con especial atención a la formación de personal que ayude a los nuevos usuarios en el uso de la nueva tecnología y en el fomento de comercio electrónico. Un ejemplo es la red internacional Trade Point donde se puede comprar o vender sin intermediarios, de productor a comprador, creando cooperativas de artesanos y productores que exponen en Internet sus productos. Para Aïssatou Fall, Director Ejecutivo de Acacia en África Occidental, "entre los principales beneficiarios de la iniciativa se contarán las asociaciones agrarias y las comunidades de pequeños productores que dispondrán de una nueva ventar para vender los frutos de su trabajo".

El principal resultado de la tensión entre la apertura de nuevos mercados y la necesidad de desarrollo de los países del Sur es la creación de nuevas necesidad donde no existían anteriormente. La presencia de nuevos elementos culturales, como Internet, no cambia las condiciones de vida de los africanos ni hace que su sistema democrático respete más las libertad de los ciudadanos. Se está generando una dependencia tecnológica y en formación continua que en este momento no se puede impartir en África. Además, se cimienta el monopolio de las grandes empresas de telefonía local que son propiedad de grandes corporaciones económicas occidentales. La consecuencia es que los beneficios generados salen del país y el desarrollo tecnológico no repercute en el Estado ni en los ciudad, sino en la élite dirigente. En resumen, se crea un mercado de consumidores y no de productores.

En los últimos años se ha hecho más evidente la necesidad de llevar las nuevas tecnologías a los países del Sur. La cuestión es abordada con una doble visión sobre su incidencia en la población local. La primera, la positiva, se da en África, Asia y América Latina, donde se ve el uso de la nuevas tecnologías como una herramienta para salir del subdesarrollo. La segunda visión, la negativa, considera que las nuevas tecnologías son una herramienta más de colonización cultural. Esta opinión es compartida por una gran parte de los intelectuales africanos. La única pregunta que nos queda por saber es si es necesario traer las nuevas tecnologías, el cable coaxial, las conexiones vía satélite, a zonas donde no hay agua potable ni teléfono y donde la mayoría de la población es analfabeta. Internet puede acercar el Norte al Sur, incluso podría democratizar las comunicaciones internacionales y ser un estímulo para las nuevas formas de comercio. Pero existe el peligro de un nuevo elitismo de la formación que excluya a la mayoría de la población mundial. Como afirmaba Armand Mattelart, profesor de Comunicación de la Universidad Paris VIII, "el Norte ha descubierto los Sures de su propio territorio, y del mismo corazón del Sur han surgido Nortes que, al mismo tiempo, también tiene sus Sures".