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viernes, 3 de agosto de 2012

El Reto de la Industria del Turismo

Desde los comienzos de los años 70, la humanidad ha experimentado un cambio radical e inédito en su historia: cambió su estilo de vida, su organización socio-económica y sobre todo, en su capacidad de comunicación gracias al increíble avance tecnológico.


Uno de los sectores más afectado por este cambio ha sido el sector turístico. Los economistas consideramos que el turismo representa el primer sector económico del mundo: hoy en día el turismo representa el 9.4% del PIB mundial, el 10.9% de las exportaciones totales y un 7.6% del empleo. Tanto en los países “industrializados” como los llamados en “vía de desarrollo”, el turismo representa unas de las principales esperanzas de crecimiento económico.

Sin embargo, el avenimiento del “turismo de masa” también ha traído externalidades negativas: graves consecuencias culturales, ecológicas y sociales. Como consecuencia de la globalización y del incremento de la actividad turística masificada, se producen actualmente importantes impactos negativos en las comunidades anfitrionas y su entorno, en múltiples niveles, desde los meramente medioambientales hasta los sociológicos.

En respuesta a esta situación, desde el principio de los años ochenta se ha tratado de fomentar el turismo desde un punto de vista sostenible, considerando esa la mejor forma de mantener los valiosos recursos que forman la base de la oferta turística actual, a la vez de permitir una explotación racional de los mismos.

Así, basándonos en la definición del Desarrollo Sostenible recogida en el informe “Nuestro Futuro Común, 1987” de la ONU, podemos definir el Turismo Responsable y Sostenible como “aquél […] que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Para cumplir este requisito de sostenibilidad, debemos partir de una visión integrada y por tanto, sistemática, de los recursos existentes, máxime cuando proponemos alcanzar este objetivo en Venezuela, cuya biodiversidad constituye un rico patrimonio y donde la persistencia de la actividad turística “clásica” podría conllevar una merma en la calidad de los recursos. Para garantizar nuestro presente y sobre todo, el futuro bienestar de todos, es necesario promover la idea de un compromiso del sector con la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), con la sostenibilidad ambiental y con la erradicación de la pobreza.

Si desde hace 20 años hemos progresado en la promoción de la sostenibilidad, el desarrollo del Turismo Responsable y Sostenible como alternativa real y asequible sigue siendo un reto. Si bien se multiplican a nivel mundial las iniciativas y las ofertas turísticas alternativas y de ecoturismo, aún queda recorrido para que los principios de desarrollo sostenible sean plenamente adoptados por el sector.

En estos últimos años la RSC se ha convertido en una de las herramientas de gestión más completas a disposición de las organizaciones que integre el triple balance de cuentas. Igualando los aspectos económicos, sociales y medioambientales y recordando la necesidad de integrar las consideraciones de todos los grupos de interés de una organización, se plantea como una palanca de cambio hacia una gestión sostenible, justa y solidaria.

Debemos considerar esta situación como un reto adicional: es imprescindible que cada vez más organizaciones integren los verdaderos principios de la RSC, arraigados en el Desarrollo Sostenible. El reto urgente es incidir en tres campos generalistas para que la RSC pueda traducirse en una práctica real: el medioambiente, el bienestar social de las comunidades afectadas y la transparencia económica y democrática a escala local y global.

La RSC pretende que las empresas no solo se preocupen por los beneficios económicos que pueda generar su actividad comercial, sino que también se tengan en cuenta los beneficios sociales y medioambientales que pueden aportar a su entorno.

Un auténtico Turismo Responsable tiene que ver con el respeto de las personas, de la naturaleza y la valoración de las culturas locales. Sin prejuicios ni complejos. Es una oportunidad para vivir, entender y compartir las necesidades e inquietudes que afrontamos para los próximos 40 años. Esa relación directa aporta una nueva forma de ver el mundo, otra manera de plantear el presente y el futuro. Creemos que es imprescindible que Venezuela conduzca el sector del turismo hacia estos nuevos retos, convirtiéndose en líder regional.

Leonel Caraballo
leonel.caraballo@mundoleal.org