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martes, 2 de febrero de 2016

Ecosocialismo o Capitalismo Verde

Vivimos en una sociedad que favorece el consumismo, nos hemos convertido en la generación de usar y tirar. La publicidad nos bombardea con anuncios cuyo objetivo no es nuestro bienestar, sino hacernos engranajes de un sistema que reduce a las personas al papel de meros consumidores sumisos. Este modelo económico de producción y consumo tiende cada vez más a su agotamiento. Es impensable hacer frente a los problemas ecológicos y sociales que nos afectan sin detener la complicada maquinaria y estructuras que los producen.
La contaminación del aire, del agua potable, el calentamiento del planeta, la desaparición de los glaciales polares, la contaminación de los alimentos, la manipulación genética, la multiplicación de catástrofes “naturales”, la destrucción de los bosques tropicales y la rápida perdida de la biodiversidad. Es evidente que el modo de producción y de consumo actual, fundados sobre la lógica de la acumulación ilimitada del capital, de ganancias, de mercancías, de despilfarro de recursos nos conduce a un desastre ecológico de proporciones incalculables.  
Una cierta visión de la ecología se quiere compatible con el liberalismo, el “capitalismo verde”, que bajo el disfraz del desarrollo sostenible, ofrece un nuevo espacio al poder de la búsqueda del lucro máximo, alimenta la dinámica imperialista y del corto placita. Es un discurso ecologista que se contenta con culpabilizar a los individuos, y así evita destacar la mayor responsabilidad del productivismo sin límite, renuncia a atacar a los modelos de producción o de consumo capitalistas y rechaza ver que este explota a la humanidad y continúa saqueando a los países más empobrecidos.
La doctrina del “capitalismo verde” quiere que toda redistribución de riquezas pase previamente por la reactivación del crecimiento del PIB y el alza del consumo material global. Permite primero que se mantenga el poder del capital financiero y supone que la repartición de la riqueza se organiza a partir del “crecimiento”. No se ataca a la acumulación ya existente, sino que esa doctrina se basa sobre un modelo de expansión infinita, lo que representa un suicidio de la civilización humana.
El PIB es un indicador que no refleja el bienestar de una sociedad. Es obviamente un imperativo que cada ser humano pueda acceder a los bienes fundamentales. Por supuesto, la reactivación de las actividades de interés general es indispensable, sin embargo, esta reactivación de un crecimiento económico ciego no responde a las urgencias sociales por propia naturaleza y es aún menos deseable y soportable desde el punto de vista de la preservación del ecosistema, los recursos naturales y el clima.
Al poner la economía al servicio de las necesidades, el ecosocialismo pone la economía y el sistema productivo al servicio de las necesidades humanas. La lógica productivista consiste en producir todo y no importa qué, en cualquieras condiciones para verterlo en un mercado a través de gastos publicitarios. Con el objetivo de aumentar los beneficios, el sistema nos propone productos con obsolescencia programada. Nuestras decisiones colectivas se deben guiar, al contrario, por la satisfacción de las necesidades reales; ése es el sentido de la planificación ecológica que invierte esta lógica, partiendo de las necesidades, del deber de preservar el ecosistema y del derecho de todos a vivir en un medio ambiente sano. Dicha planificación ecológica pone el sistema productivo en adecuación a estos imperativos.
El ecosocialismo es un nuevo proyecto político que sintetiza una ecología necesariamente anticapitalista y de un socialismo necesariamente liberado de las lógicas del productivismo. Permite de esta forma la unión de grandes corrientes de la izquierda en un nuevo paradigma político. Necesitamos este nuevo proyecto de sociedad alternativo al capitalismo.
Traza una línea de horizonte en la lucha por una sociedad de emancipación y de progreso donde el pillaje del medio ambiente y la explotación del hombre por el hombre habrán desaparecido. Un proyecto ecosocialista toma en cuenta las necesidades humanas y los límites del planeta, replantea la utilidad social de la producción, nuestras maneras de consumir, nuestras necesidades reales, la finalidad de nuestros productos y la manera de producirlos.
Romper con los esquemas de pensamiento tradicionales. El ecosocialismo cuestiona la dictadura de los intereses particulares y de la propiedad privada de los medios de producción. Cuestiona la relación al trabajo. La apropiación social de los medios de producción y las propuestas alternativas de la economía social y solidaria en términos de autogestión y de cooperativas.
Índice de progreso humano, desglobalización y proteccionismo social y ecológico, dotación incondicional de autonomía salarial socializada, ingreso máximo autorizado, son algunas de las perspectivas para salir de los caminos trillados y evitar la trampa de ser guiados por el sistema.
Nuestro ecosocialismo debe aborda las cuestiones del medio ambiente relacionándolas sistemáticamente con la crítica económica y con las luchas sociales implicando en ellas a todos los ciudadanos.